Punto de Vista

OPINION
* Ramos Alor debe renunciar
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
Ya lo habíamos advertido en este mismo espacio: desde la administración de Cuitláhuac García, los responsables de Ganadería habían encontrado un lucrativo negocio en los puntos de inspección zoosanitaria. *** Cambió el gobierno y cambiaron los funcionarios delincuentes, pero el negocio no sólo se mantuvo, sino que -debido a la emergencia sanitaria por la llegada del gusano barrenador de ganado- se hizo aún más jugoso. *** La semana pasada, el secretario de Desarrollo Agropecuario, Rodrigo Calderón Salas, terminó por admitir que el cambio en la Dirección de Ganadería era consecuencia de que se había detectado una estructura de corrupción: “se expedían permisos para mover ganado sin cumplir los procedimientos”, dijo. *** Apenas el pasado 14 de junio (hace dos meses) en esta misma columna se informó: “Todo empezó con el robo de unas ‘jaulas’ con ganado bovino en carreteras de Veracruz. La banda que cometió ese ilícito pasó sin problemas por puntos de control mediante el pago de su respectivo ‘moche’. Esto provocó la intervención de autoridades federales que se encontraron con un minucioso entramado creado para vender los pases a unidades que transportaban ganado, sin que tuvieran que detenerse en los filtros zoosanitarios, los que fueron habilitados para frenar el avance del gusano barrenador de ganado”. *** Y en esa ocasión se dieron a conocer los principales involucrados en esa red de corrupción: “La cabeza visible de esta banda dedicada a la extorsión a partir de las restricciones sanitarias era el director de Ganadería del gobierno estatal (ya cesado) Rubén Rueda Rodríguez, con la participación de Moisés Díaz Romero, jefe de Sanidad y Movilización; el inspector Lenin Vicente Almanza Rodríguez (aquel que se inventó un robo de equipo en Minatitlán, en los tiempos en los que el subsecretario era Humberto Amador Zaragoza) y Elías Morales Arguello, inspector en Playa Vicente, quien tiene a su hijo y a sus sobrinos operando en los puntos clave y se encarga de recaudar el producto de las extorsiones”. *** Las jaulas robadas procedían de Nuevo Morelos (Jesús Carranza) y de Playa Vicente. El agraviado hizo pública su denuncia y señaló a la Guardia Nacional de estar coludida con los asaltantes, lo que generó una investigación interna en aquella corporación y el hallazgo de esa banda dedicada al cobro de ‘moches’ para dejar pasar al ganado sin supervisión. *** Inspectores que han sido acosados y obligados a “entrarle” al negocio, o de lo contrario eran despedidos, advirtieron que este “ajuste” en la plantilla directiva de Ganadería no tiene la intención de acabar con la corrupción, sino de cambiar a los beneficiarios. *** Hay que pagar las campañas.
* * *
Roberto Ramos Alor lo logró.
Lo que era en un principio un reclamo por medicamentos e insumos para los hospitales de la entidad (no para “algunos hospitales” como insiste la gobernadora), el delegado del IMSS Bienestar lo convirtió en una cruzada para, como primer paso, exigir su cese, pero que podría llegar hasta el inicio de un proceso penal.
La vulgaridad, la prepotencia y la total ausencia de empatía del servidor público (al que con seguridad saldrá a defender este lunes Rocío Nahle) formaron un coctel que provocó la reacción de los veracruzanos: No puede estar al frente del principal programa de salud una persona con esa pose de pandillero.
El dirigente estatal de Movimiento Ciudadano (MC), Luis Carbonell de la Hoz, exigió la destitución inmediata de Ramos Alor, a quien calificó como el peor secretario de Salud en la historia de Veracruz, pero además advirtió que llevará el caso hasta los tribunales:
“No, señor. Usted no es el dueño del tiempo ni de la salud de los veracruzanos. Hoy no basta con un correctivo ni con que lo cesen; vamos a denunciar estos delitos que lastiman a la población y de los cuales usted es responsable”.
Lo más grave del comportamiento del delegado del IMSS Bienestar fue que su desplante lo dio justo horas antes de la llegada de la presidente Claudia Sheinbaum al puerto de Veracruz para celebrar su segundo año de gobierno. Para ese momento el tema en redes sociales no era el escandaloso y artificial lleno del estadio “Beto Ávila”, sino la patanería con la que se había comportado el médico Roberto Ramos Alor.
Hoy hay quienes anuncian, con gran beneplácito, que llegó personal de las oficinas centrales del IMSS Bienestar para supervisar la llegada de medicamentos e insumos y conocer, de primera mano, las más urgentes necesidades de los hospitales del estado.
No entienden que la decisión fue desplazar de esas tareas al doctor Ramos Alor, del que la propia institución se deslindó, una vez que se hizo viral el video en el que se burla de los médicos residentes y los amenaza si insisten en que los doten del equipo necesario para realizar su trabajo.
La posición de Ramos Alor es insostenible. Como en otros casos en los que los recomendados de Rocío Nahle han fallado, el gobierno federal va a trasladar la responsabilidad en esa área a la administración estatal con el argumento de que se trata de “una posición de la gobernadora y deberá ser ella la que ponga orden”.
Y es ahí donde se confirma que la relación Sheinbaum-Nahle no es la mejor. A diferencia de otros casos, en Palacio Nacional no se preocupan por salvar a la gobernadora de sus recurrentes pifias. “Ella se equivocó, que ella lo componga”.
Lo que en realidad preocupa en la Ciudad de México es el impacto que estos errores tengan en las elecciones del próximo año. El sector salud genera una especial sensibilidad entre los pobladores. Si se impone la narrativa de que los gobiernos de Morena no están dándole a ese tema la importancia necesaria, muchos votos irán en busca de otras opciones.
Es por eso por lo que el IMSS Bienestar envía personal con la consigna de resolver las principales demandas de los veracruzanos en materia de medicinas e insumos, no para limpiarle la cara a la gobernadora, y mucho menos a Ramos Alor.
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Epílogo.
La Fiscalía General de la República (FGR) emitió la semana un comunicado en el que informaba que, en coordinación con la Fiscalía de Veracruz había realizado “más de 150 actos de investigación, inspecciones y peritajes” sobre la muerte del exdiputado federal Zenyazen Escobar García, encontrado muerto, en el interior de su vehículo, con un disparo en la cabeza. *** La FGR informó que, a partir de esa gran cantidad de “actos de investigación” y luego de “un análisis individual, integral y sistemático de los indicios, dictámenes, exámenes y testimonios” podían adelantar que “las principales líneas de investigación avanzan, coinciden y apuntan en el sentido de haberse tratado de una muerte por suicidio”. *** El Ministerio Público Federal, sin embargo, no explica cómo es que la herida la tiene en el lado izquierdo de la cabeza, cuando la mano diestra de Zenyazen Escobar era la derecha. Tampoco muestran la probable mecánica del disparo, que haya permitido que la pistola terminara acomodada entre sus piernas. *** Esa y muchas otras interrogantes obligan a dudar de la “principal línea de investigación” de la FGR. Es la misma Fiscalía que dice que no ha podido encontrar al exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, cuando son muchos los que lo ubican los fines de semana en un club de golf. *** ¿A quién pretenden proteger?
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