Sin tacto
El Gurú: el triunfo y la derrota
Por Sergio González Levet
—El triunfo y la derrota son unos advenedizos, decía Rudyard Kipling, en una cita que le gustaba mucho recordar a don Fernando Gutiérrez Barrios, un político mexicano que tuvo su esplendor en la segunda mitad del siglo XX, pues fue Gobernador de Veracruz y Secretario de Gobernación…
El Gurú se deja sorprender por sí mismo, termina de detener el flujo de su conciencia, reconoce y corrige:
—Pero me estoy desviando del tema original, que es el triunfo y la derrota. Y cuando Kipling -que fue el primer Premio Nobel británico y el más joven que lo haya recibido a sus 42 años- se refiere a ese término, está pensando en que tanto la victoria como el fracaso semejan a una persona “llegada a un lugar, una posición o una actividad con pretensiones desmedidas”.
Estamos caminando por el bello Paseo de los Lagos de Xalapa, que tantos recuerdos de infancia y juventud nos traen, y la verdad es que el verdor y las aguas mansas invitan al pensamiento profundo, al desarrollo de las ideas esbozadas en plan de ocurrencia.
—Así que, mi querido discípulo, no hay triunfos ni derrotas absolutas. Cuando ganas, no ganas todo; cuando pierdes, nunca pierdes del todo. Por eso, personajes como el hombre y la mujer buenos, la y el estadista, la filósofa y el filósofo, y la poetisa y el poeta -por nombrar algunas cúspides de la humanidad-, deben ser sencillos en la victoria y animosos en el fracaso. (¿Te das cuenta qué de bolas nos hacemos con eso de la equidad de sexo? ¿Cuando una regla gramatical ha sido politizada por las feministas y tenemos que nombrar a mujeres y hombres para que no sienta una parte de aquéllas?… bueno, otra vez me estoy saliendo del tema y regreso).
Hemos llegado al final del Paseo. Contemplamos la belleza del mural del maestro grabador Alberto Beltrán, arrumbado injustamente en un rincón de Los Lagos por el gobernador Agustín Acosta Lagunes y olvidado ahí en toda la extensión de su arte. Vemos, a contrario sensu, el horrendo puente nuevo con un más horrendo adefesio que permanece como un homenaje al mal gusto. Damos la vuelta y seguimos la caminata, mientras el maestro termina su perorata de este día.
—Culmino con lo que se refiere al estadista, porque éstos son momentos de triunfo y fracaso para quienes participarán en la pasada elección en Veracruz, que será de pronóstico reservado y puede crear divisiones y furias malignas. Y digo: el gobernante debe ser magnánimo en la victoria y mostrar su fortaleza si el resultado le es adverso. Nadie ha ganado todo y nadie ha perdido por completo. La historia de los pueblos continúa indetenible después de las elecciones.
Se detuvo el pensador, miró hacia el horizonte y me dijo sin dirigirse a mí sino a todos:
—Y para eso se necesita una o un estadista…