Sin tacto
La p*inche visa
Por Sergio González Levet
Bien lo dijo el teacher López Dóriga cuando hablaba del asunto de la revocación del permiso que le plantaron los gringos a Andy López Beltrán (ya, ya: Andrés Manuel López Beltrán), y las respuestas exorbitantes que está planteando la Cuarta Transformación ante ese evento:
“Y todo por una p*nche visa”.
¿Calcula usted cuántas visas niega o revoca la embajada norteamericana a mexicanos al día, a la semana o al mes?
Cientos.
¿Se imagina usted cuántas visas se han negado a mexicanos desde que se impuso esa obligación en 1929?
Millones.
Entonces, ¿por qué tanto revuelo porque le cancelaron la visa a Andy-Andrés Manuel chico? ¿Será que él es considerado por la 4T como un mexicano de excepción solamente porque es hijo de quien es, aunque sea un ciudadano común y corriente?
La visa es un documento que implantó el Gobierno de Estados Unidos como requisito para que ingresaran extranjeros a su país. Hay 180 tipos de visa, que se dividen en dos grandes grupos: de inmigrante y de no inmigrante.
Es obvio que las más solicitadas son la de turista para el primer caso y la de familiares de ciudadanos estadounidenses para el segundo.
Hay muchos casos en que el Gobierno norteamericano comete injusticias legales, porque niega la visa a muchas personas que aunque no llenan todos los requisitos solicitados deberían ser aceptadas por varias condiciones: por su edad, por alguna incapacidad, porque corren peligro en su país de origen, porque solicitan asilo político, porque son periodistas en riesgo, porque tienen a sus cónyuges, a sus hijos o a sus padres en Estados Unidos, etc.
Son decisiones injustas, pero apegadas a su legislación, y además se amparan en el derecho que se reserva cada nación a dejar de admitir a personas que considera non gratas por los motivos más diversos.
El caso de Andy Andy Andrés Manuel es uno de tantos, y además no tiene ningún tinte de espectacularidad. Al menos no frente a otros casos en que la visa es negada por motivos ideológicos, religiosos o penales.
Y para nada esa revocación atenta contra la soberanía nacional, como zorrunamente quieren aparentar los fanáticos del patriarca. Tampoco afecta los derechos humanos del hijo segundo de AMLO, porque es una concesión, no una obligación. Menos va en contra del partido disfrazado de movimiento de regeneración nacional… o contra el Gobierno de la presidenta Sheinbaum, que sin quererlo ni temerlo está involucrada en la defensa a ultranza del cachorro de la transformación.
La cancelación de la visa a un visitante por las razones que quiera el Gobierno gringo es solamente eso, y se da a montones en contra de extranjeros de todo el mundo.
Así que no hagan tantas olas sólo porque se espantó el mesías.