Sin tacto

OPINION

La última y nos vamos

Por Sergio González Levet

Ésta es la última del año, y cuando usted me está leyendo, sacrosanta lectora, concebible lector, faltan unas cuantas horas para que termine este 2021 que resultó funesto para tantos y que dejó un reguero de muertos y de afectados por la fiereza del coronavirus, y por la incompetencia de las autoridades federales y estatales y municipales, morenistas.
Termina este ciclo terrible y empieza otro con su inseparable esperanza de que las cosas, por fin, irán mejor para todos, porque todo el planeta ha sido afectado
Bueno, de regreso al terruño, finalmente Paty Lobeira garantizará la continuidad en el Ayuntamiento de Veracruz y se avizora otro buen cuatrienio para el Puerto con obras necesarias y calidad en los servicios municipales.
En la capital, los xalapeños ven que por fin entregará la administración y el huidizo poder el peor alcalde de la historia, Pedro Hipólito Rodríguez Herrero, y entrará al quite quien ya fue uno de los mejores presidentes, Ricardo Ahued Bardahuil.
En Orizaba llega por tercera vez Juan Manuel Diez Francos, y consolidará el extraordinario desarrollo de ese municipio, que es ejemplo y modelo para todos los demás del país.
En lo estatal nos quedamos con los buenos oficios que le dejan hacer a José Luis Lima Franco en la Secretaría de Finanzas y con la valentía y capacidad de la maestra Delia González en el Orfis. No hay más, porque lo otro es asunto de bailes, billares y carnicerías.
Empieza 2022 y se cierne el peligro de la cepa ómicron, un poco menos agresiva pero terriblemente contagiosa, más tal vez que el sarampión, que históricamente había sido la infección que se propagaba con mayor rapidez.
Como siempre, el peligro del coronavirus y sus variantes es que nos confiemos, que pensemos que ya está vencido por las vacunas, como pregona con su inconsciencia criminal el esbirro López-Gatell.
El peligro de la Covid sigue latente si se imponen las razones de la política y la economía por encima de lo que indica la ciencia médica.
Los humanos somos depredadores e inconscientes, pero también capaces de las mayores empresas y sacrificios.
Quedémonos con esa segunda característica de nuestra especie y mantengamos el optimismo, que es el motor que alienta nuestros sueños e ilusiones.
Dejémonos la esperanza de que será mejor lo que viene… la esperanza, al menos.
Y que la paz sea.

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