Punto de Vista

OPINION
* Ingenio San Pedro: hay acuerdo
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
No ha sido una tarea fácil. Contrario a lo que las leyes -y hasta el sentido común- establecen, el gobierno -en todos sus niveles- suele ser de los peores patrones. Mientras ellos sancionan a las empresas del sector privado que pasan por encima de los derechos de sus trabajadores, la burocracia suele sufrir iguales o peores tratos. *** Esta semana el dirigente del Sindicato de Empleados del Poder Ejecutivo de Veracruz (SEPEV), Acdmer Antonio Galicia Campos, dio a conocer que, luego de cuatro años de un agotador proceso jurídico, 33 trabajadores de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) consiguieron el reconocimiento de sus plazas como definitivas, con lo que consiguieron certeza laboral, acceso a prestaciones y seguridad social. *** Acdmer Galicia explicó que los trabajadores de la SIOP desempeñaron sus funciones durante muchos años con la etiqueta de “Empleados Temporales Administrativos” (ETA), lo que ya no se justificaba, por el largo período que llevan laborando para la administración estatal. Ahora -dijo- cuentan con el reconocimiento como trabajadores de base y con su correspondiente clave sindical. *** Este fue, sin embargo, el primer paso. Hace falta que se concrete la consecuencia económica de este logro sindical, aunque el dirigente aclaró que ya se realizan los trámites para cubrir las prestaciones que les fueron reconocidas. *** Acdmer Galicia habla de los obstáculos que tuvieron que sortear estos trabajadores para que sus derechos fueran reconocidos, pero a la vez admite que en la recta final fue de gran ayuda el respaldo de la gobernadora Rocío Nahle y la intervención directa del subsecretario de Gobierno, José Manuel Pozos Castro. *** “Nos sentimos muy agradecidos de que se hayan respetado los laudos y amparos que habían sido resueltos con anterioridad”, expresó Galicia Campos. *** De pronto hay problemas cuya solución está en la voluntad política.
* * *
Sonó -por decir lo menos- “raro”.
Desde que la gobernadora Rocío Nahle se enteró (por los medios de comunicación) que el Grupo Porres anunciaba el cierre del ingenio San Pedro, en Lerdo de Tejada, ella misma encabezó las acciones para impedir lo que, desde su óptica, podría representar una severa crisis económica y social en la región de Los Tuxtlas.
Fue ella misma quien se comunicó con la representación del grupo empresarial propietario del ingenio; ella misma habló con los trabajadores y fue ella la que llevó el tema hasta Palacio Nacional, de donde consiguió que se instruyera a la secretaria de Agricultura, Columba López para que se sumara a los esfuerzos del gobierno de Veracruz para evitar el cierre de esa factoría.
Y de pronto, en un gesto de modestia que no había mostrado antes, instruyó que fuera el secretario de Desarrollo Económico, Ernesto Pérez Astorga (el mismo que debió informarle con antelación el riesgo de cierre del ingenio) el que diera a conocer que se había alcanzado un acuerdo con el Grupo Porres y que el ingenio San Pedro seguirá trabajando.
Pero, además, Pérez Astorga salió a informar que fue la propia gobernadora Rocío Nahle la que encabezó las “mesas de diálogo” en las que se alcanzaron acuerdos (no dijo cuáles) para que el ingenio siga operando.
Dijo no poder informar “los detalles”, pero puso especial énfasis en que en el acuerdo privó “la concordia y la alegría” porque se llegó a un arreglo.
Hoy, quienes integran el grupo empresarial Porres ya no son “irresponsables”, hoy ya no le suena “raro” a la gobernadora que el fundador de ese conglomerado, don Othón Porres haya viajado a Europa justo cuando en Veracruz se vivía una crisis por el anuncio del cierre de ese ingenio, el segundo que suspendía labores durante la actual administración estatal.
Lo cierto es que los problemas por los que pasa el ingenio San Pedro son los mismos que enfrentan todos los ingenios del país: el contrabando de azúcar de Centroamérica (sí, de allá mismo de donde se introduce ganado bovino sin control sanitario y que hoy tiene al país luchando contra la plaga del gusano barrenador), las cuotas injustas de exportación del endulzante y las campañas contra el azúcar al calificarlo como “un producto dañino”.
Ojalá las soluciones que los gobiernos federal y estatal le ofrecieron al Grupo Porres sirvan para mejorar las condiciones económicas en la zona en donde tiene influencia el ingenio San Pedro, y no estaría de más que la gobernadora les encargara a “sus muchachos” (Pérez Astorga y Rodrigo Calderón) que revisen las condiciones en las que trabajan los otros ingenios de Veracruz.
No sea que muy pronto se lleve otra sorpresa.
* * *
Epílogo.
De verdad que el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, se merece todos los elogios que le hace su jefa, la gobernadora Rocío Nahle. Es a él a quien le toca dar la cara en los temas que se le atoran a la administración estatal y en el camino ha aprendido a “patear el bote”, hablar de proyectos, de objetivos, de “negociaciones” para evitar responder que no se ha hecho nada. *** Ese es el caso -por ejemplo- de la recurrente criminalidad en el tramo carretero entre Veracruz y Puebla. Los transportistas tienen catalogada a la zona como una de las de mayor riesgo y cada vez que tienen oportunidad hacen llamados a las autoridades para que tomen medidas definitivas frente a ese problema. *** La respuesta siempre es la misma. Una muy parecida a la que se le escuchó este miércoles a Ricardo Ahued: “Hay una reunión entre Puebla y Veracruz en mesas de seguridad; el próximo lunes tenemos una reunión donde habremos de tomar acciones entre los dos gobiernos estatales, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República (…) de repente son zonas federales, son zonas municipales o locales y no hay más que trabajar en conjunto para que se atiendan las demandas”. *** Seguramente el secretario de Gobierno sabe (en una de esas, alguno de sus camiones habría sido asaltado) que este problema no empezó ayer y, lo mismo que gobiernos anteriores, el de Rocío Nahle no ha encontrado la solución. *** Se percibe un especial nerviosismo en Xalapa entre las figuras más destacadas de Morena. No han percibido señal alguna que les indique por dónde irá la línea rumbo a las elecciones del próximo año. *** Ven, eso sí, que funcionarios de la administración estatal se han salido de sus oficinas porque “de repente” les surgió esa inquietud de “informar a la población” de lo que está haciendo el gobierno emanado de su partido. *** Y mientras esperan a que les den “línea”, por lo pronto le pegan a todo el que se mueva. Total: eso está en su naturaleza.
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