Punto de Vista

OPINION
* Gusano barrenador: imparable
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
El dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, no entiende -o se resiste a hacerlo- que un pedazo de cartón enmicado (esto es, una credencial) no define la militancia de Miguel Ángel Yunes Márquez en Morena. *** El senador veracruzano se sienta en la bancada de Morena en la Cámara Alta, participa en los acuerdos grupales sobre estrategia legislativa, convive de manera cotidiana con los operadores de Morena y consigue a través de ellos importantes negocios. *** Miguel Ángel Yunes Márquez ya está metido hasta la cocina en Morena y la pataleta de la gobernadora cuando se pretendió formalizar esta adhesión, de poco o de nada ha servido. *** Ramírez Zepeta califica como “incongruente” que se permita la afiliación de Miguel Ángel Yunes Márquez al partido, pues se remite a los ataques que en su momento lanzó contra Andrés Manuel López Obrador. *** Se le olvida al dirigente partidista que fue el propio expresidente quien implementó esa especia de “sanación” para todos aquellos que se dijeran “arrepentidos” y se sumaran a lo que él bautizó como “la cuarta transformación”. *** Ninguna de las groserías que en su momento profirió la Familia Yunes-Márquez contra López Obrador se compara con el fraude que encabezó Manuel Bartlett en 1988, y sin embargo recibió el beneplácito de la “expiación” de sus pecados. *** “Es una cuestión propia del Senado y un tema propio legislativo. No olvidemos que la Comisión de Honestidad y Justicia ya emitió un resolutivo donde les prohibió la afiliación. El senador, aunque integre los temas del Senado, no es militante de Morena”, insiste Ramírez Zepeta. *** En realidad, lo que más preocupa al dirigente de Morena en Veracruz -y, por supuesto, a la gobernadora- es que esa ya innegable comunión entre Yunes Márquez y las cúpulas del partido guinda le permitan al legislador sumarse a la carrera por la candidatura al gobierno estatal en el 2030. *** “Siempre nos vamos a guardar el derecho de admisión. No vamos a permitir que personajes que aquí, en Veracruz, atacaron directa y groseramente al licenciado Andrés Manuel López Obrador ahora quieran venir a cobijarse”, afirmó. *** Falta, claro está, que desde México le pidan su opinión.
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Si albergaban alguna esperanza los productores de ganado bovino en México de que se pudiera abrir en un breve plazo la frontera a la exportación de ganado a Estados Unidos, esa opción está cada día más lejana.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) dio a conocer que ya se han detectado 15 casos positivos a gusano barrenador en animales de Texas.
El USDA afirmó que continuará con esfuerzos intensivos de erradicación en las zonas afectadas, incluyendo la dispersión de decenas de millones de moscas estériles que detienen la reproducción del gusano barrenador.
Los ganaderos de Texas se estuvieron preparando para la posible llegada del gusano barrenador a Estados Unidos durante el último año, en la medida en que la plaga avanzaba hacia el norte desde México. Los expertos advierten que un brote generalizado de esta plaga podría costarle a aquel país 1,800 millones de dólares en daños económicos.
En México, mientras tanto, la Secretaría de Salud confirmó 34 casos nuevos de miasis por gusano barrenador en seres humanos, 10 de ellos en Puebla y 9 en Veracruz. Estos casos en México suman ya 446 en total. De todos ellos, ya se registraron dos muertes producto del ataque del gusano barrenador en seres humanos; una ocurrió en Oaxaca y otra en Yucatán.
La crisis del gusano barrenador no sólo acabó con las exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos, sino que -además- exhibió las debilidades del sistema sanitario del país: durante muchos años se redujeron los presupuestos para la prevención, fue casi nula la vigilancia y se multiplicaron las fallas en la prevención. Todo eso permitió que la plaga avanzara antes de que se activaran medidas más estrictas para contenerla.
Productores, empresarios e industriales de la carne coinciden que México enfrenta una de las crisis sanitarias más complejas para el sector pecuario nacional, que genera entre el 3 y el 4.4% del PIB nacional.
México y Estados Unidos acordaron reforzar las inspecciones sanitarias y evaluar medidas adicionales para acreditar su condición sanitaria. Con ello, el gusano barrenador dejó de ser un problema exclusivo de la ganadería para convertirse en un asunto de seguridad zoosanitaria regional.
Frente al incontenible avance de la plaga, México decretó la suspensión temporal a las importaciones de animales vivos, lo que incluye bovinos para reproducción y sacrificio, ovinos, caprinos, porcinos, equinos, rumiantes silvestres, aves de ornato y hasta hurones destinados a compañía o comercialización.
Esta prohibición incluye animales procedentes de Estados Unidos, luego de que autoridades de aquel país confirmaran que detectaron casos de gusano barrenador en Texas y Nuevo México.
La crisis zoosanitaria ha generado nuevos problemas. La Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG) considera que la sobrerregulación derivada de las medidas de contención (es decir revisiones sanitarias y restricciones) genera mayores costos de transporte y dificultades para movilizar ganado entre estados.
Los tiempos de traslado se han vuelto más largos y complejos, lo que provoca estrés en los animales y afecta los resultados productivos. Además, las pérdidas por merma aumentaron de alrededor de 8% a cerca de 17%, en tanto que se registran mayores casos de enfermedad y mortalidad.
El principal problema está en las restricciones de movilidad entre estados y el cierre de fronteras estatales para ganado proveniente de zonas con presencia de la plaga.
En Veracruz todo eso se traduce actualmente en una extensa red de corrupción. Funcionarios estatales e inspectores les cobran a los ganaderos por permitirles el tránsito por las carreteras de la entidad sin pasar por los puntos de inspección, lo que ha provocado que esta entidad sea señalada como la que muestra peores resultados en la contención de la plaga.
De todo esto está informada la gobernadora Rocío Nahle, pero sus “asesores” le sugieren esperar a que la administración federal tome medidas adicionales para solucionar el problema.
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Epílogo.
El diputado Esteban Bautista Hernández, coordinador de la bancada de Morena en el Congreso local, ha terminado por admitir que quienes integran ese grupo legislativo no representan un gran aporte en materia legislativa. *** El también presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) reconoció que les pedido a sus compañeros de bancada que presenten “iniciativas viables y no cualquier ocurrencia”. *** Es una tarea complicada, pues el nivel de preparación de los legisladores de ese partido es bastante deplorable y su aporte es mínimo, a pesar de que los han reforzado con “auxiliares legislativos” que cobran muy bien por sus servicios.
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