La paridad, trampa contra las mujeres.
Por Inocencio Yañez Vicencio.
Este tema como muchos otros, no los abordan los partidos porque electoralmente no sólo no son rentables sino de un alto costo, más si no se manejan correctamente.
Luchar a contracorriente nunca ha sido fácil, pero cualquier valor, cualquier persona tiene que desarrollar su propia hegemonía. Hay que convencer para vencer. Christopher Hill, en su libro: Los orígenes intelectuales de la Revolución inglesa( Editorial Crítica 1980. Barcelona), nos muestra las agallas de quiénes se atrevieron a desafiar a las univerdades de Oxford y Cambridge , a su culto por Aristóteles y la escolástica medieval y pusieron a flote desde el taller y la práctica, primero y después desde el Gresham College y más tarde con la Royal Societey, los conocimientos e inventos que necesitaba artesanos, mercaderes, mineros, navegantes…
La Grecia de los siglos Vl al IV, prácticamente no conoció las elecciones. Únicamente se elegían los cargos de finanzas, tribunales y estrategos ( este último podía reelegirse), los otros eran sacados por sorteo.
La Revolución francesa abolió todos los cuerpos intermedios. Los comicios proponían candidatos y una vez agotado el proceso se disolvían.
Dada la experiencia Estamental, que dificultaba el acuerdo, se pensó que al pasar la última voluntad del monarca absoluto al pueblo, los representantes no estarían atados a ninguna voluntad previa y particular, porque eso dificultaría el acuerdo, por lo que el diputado llegaba al Parlamento libre de sujeciones y únicamente obedeceria a su consciencia, haciendo posible que la voluntad general se expresara en resoluciones legislativas que fueran resultado de la discusión, el debate, la confrontación y decisión libre. Así el diputado no tendría, como el representante Estamental , necesidad, en caso de que su opinión fuera diferente de la de su electores, regresar a consultarlos o exponerse a una sanción por desacatar los famosos cuadernos de instrucción, porque el diputado era electo para votar, decidir, en nombre del todo.
Es el abandono del concepto de nación como un todo orgánico que puede ser representado holísticamente y reemplazado por un concepto plural, dónde la política tiene como propósito encauzar esa pluralidad, que posibilitan que para la disputa de los cargos se organicen las diferentes concepciones y quiebres sociales, en partidos, que ya en el gobierno lo hagan de acuerdo al Estatuto Jurídico establecido, que organiza el poder y la distribución de funciones, reconociendo y protegiendo un catálogo de derechos fundamentales.
Las elecciones en un sistema liberal tienen como propósito determinar quien ocupará las funciones del Estado. El poder no viene de las elecciones. Si así fuera el poder estaría determinado por el número de votos. El poder viene de la función constitucional. Constitución que puede cambiar el poder constituido, pero sin alterar los elementos fundamentales que dan vida y existencia a la Constitución, facultad exclusiva del Poder Constituyente.
El régimen mexicano, como todo régimen liberal, no puede ser corporativo. Puede tener elementos corporativos, porque no hay regímenes puros, como lo vemos en el modelo sueco, que hay un sector laboral reconocido, autónomo , con el cual cobra vigencia el Estado de Bienestar, que es un Estado negociado o negociador.
El Estado Corporativo apareció en 1922, en Italia con Benito Mussolini, cuya Carta del Trabajo de 1934, da forma a un conjunto de cámaras con sus respectivos Estamentos orgánicos, para conciliar a las clases sociales, a fin de no perturbar la paz del gran capital.
En nuestro país, sobre todo en los últimos años, con fines electorales se fue dando cuotas obreras, campesinas, burocráticas, juveniles, femeniles y otras, para simular una diversidad que siempre se anuló al hacerse de manera nada democrática.
Si durante siglos han sido hombres los que han predominado en los cargos por qué temer que ahora predominen las mujeres? Por qué limitar su cuota a la mitad. Quién dijo que no pueden con todos los cargos?
Vean la realidad. Las mujeres no están representadas. Prácticamente todos los cargos o la mayoría de ellos que ocupan las mujeres, las han decidido hombres, vía encuesta o directamente.
Hoy quiénes hacen política en la escuela, el taller, la burocracia, el campo, el hogar…; son mujeres. La ilustración llegó para los hombres, si entendemos con Kant, por ilustración, ser adulto, pensar y decidir por uno mismo, pero no para las mujeres. Muchos trabajos, entre los que se cuenta, el doméstico, espera su total emancipación.
Claro, que quienes disfrutan está distorsión por estar en una nómina o sacar provecho alentando espejismos, pagarán el gritó, si pero que pasa con quién no obtiene nada de esta trampa, pronto vendrá la desilusión, porque un pedazo no la puede tapar.
El liberalismo tiene asignaturas pendientes y una de ellas es que la línea del partido anuló la libertad del representado, pero la exhumación de la estamentacion orgánica niega la democracia y condena a las mujeres a ser espantapájaros de los hombres.
Sin democracia real no hay paridad real. Las mujeres tienen que replantear su lucha, porque su lucha es por la libertad, no por migajas y su libertad pasa por la verdadera democracia. No es una lucha por el todo o nada, es una lucha por la dignidad, que no existe, dijera Ronald Dworquin: sin autorrespeto y autenticidad