Contrapunto
Víctor Murguía
Nahle está como Cuitláhuac
Por la general la justicia impulsada desde el poder es selectiva, como supuestamente lo dijo Benito Juárez: a los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas… y en tiempos de la 4T utilizan bien la frase.
Por ejemplo, a los Monreal y a los Salgado les impiden heredarse las gubernaturas de Zacatecas y Guerrero, por la “ley antinepotismo” promovida por la Presidenta, pero desde la presidencia voltean la cara hacia otro lado cuando se trata de aplicar la votación para revocación o no de mandato –fomentada por su líder López Obrador- en Veracruz.
Quién sabe qué teme la gobernadora Rocío Nahle, pero repele esa disposición constitucional. Le da vueltas y largas, pues alega fue electa en las urnas por 6 años y que sería aprovechada por sus opositores para desestabilizar a su gobierno.
Su argumentación es totalmente inválida, pero nadie la saca de esa posición. Incluso ahora el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Esteban Bautista, dio lo que pretenden sea la última palada para sepultarla, al declarar que aplicar la revocación de mandato requiere primero reunir alrededor de 750 mil firmas.
“Si las traen acreditadas ante notario público nosotros le damos para adelante… No hay motivo para impedirla porque sería pisotear la ley nosotros mismos”, dijo campante el diputado Bautista.
López Obrador quiso someterse a toda costa al voto, a la mitad de su gobierno, para que los mexicanos decidieran si seguía o le revocaban el mandato. Sabía de su alta popularidad y de cómo Morena controlaba las urnas. La presidenta Sheinbaum igual lo hará.
¿Entonces por qué la gobernadora Nahle repele ese mandato? ¿Teme le suceda lo mismo que pasó con las elecciones de alcaldes, cuando Morena fue reprobado por los electores veracruzanos y solo pudo ganar un puñado de presidencias municipales y ahora tiene que estar arrebatando ediles no únicamente a sus opositores sino hasta a sus aliados? Sus encuestas la colocan con una evaluación aceptable ¿por qué no someterse al voto a la mitad de su gobierno?
Tal vez se oponga rotundamente por la misma razón por la que el peor gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, tampoco quiso aplicar la votación para revocar o no el mandato y decidió retrasar y aplicarla no en su gobierno.
¿RAMOS ALOS, PARA DIRIGIR LA OMS?
Hospitales, clínicas y centros de salud en Veracruz están muy mal, sean federales o estatales.
Los medicamentos faltan y no se diga los equipos y materiales médicos. Las quejas en ese sentido se dejan oír por todo el territorio veracruzano, empezando por Xalapa.
Sólo el delegado del IMSS Bienestar, Roberto Ramos Alor, dice una semana sí y la otra también que todo está bien, que las camionetitas de la salud hacen llegar los medicamentos y el mundo de los hospitales es color de rosa.
Y ahora, ante las denuncias de madres, por la falta de medicamentos e insumos, y evidencias de lo mal que está el Hospital Infantil ubicado en la ciudad de Veracruz, la Gobernadora deslindó del grave problema a Ramos Alor y enfocó las baterías en contra del director y el administrador del citado nosocomio, por no saber qué hacen y qué no hacen.
Ramos es su protegido desde el pasado gobierno. A sugerencia de ella fue nombrado secretario de Salud, aunque después, por sus malos resultados y por lo intereses de Eleazar Guerrero, en ese entonces poderoso subsecretario de Administración y Finanzas de la Sefiplan, y de Patrocinio Cisneros, quien por su proyecto por la gubernatura ya no quería en puestos importantes a nadie que oliera a Nahle, Cuitláhuac lo despidió.
Hoy, dice la Gobernadora, hace un trabajo excelente, pero los hechos desmienten esa aseveración.
El personal de salud, los enfermos y sus familiares, saben y padecen todos los días las carencias.