Evitar el apego exagerado a cualquier propuesta propagandística que ofrece solucionar la inseguridad, la corrupción y el desempleo

ESTATAL

• Busquemos vivir como si todo fuera de nuestro interés personal y abrir los ojos para apreciar la realidad en toda su complejidad: Arquidiócesis de Xalapa.

Irineo Pérez Melo.- La Arquidiócesis de Xalapa, convocó a su feligresía a evitar el apego exagerado a cualquier tipo de reduccionismo material o propuesta propagandística que ofrece soluciones fáciles a problemas tan complejos como la inseguridad, la corrupción y falta de empleos bien remunerados.
En el comunicado dominical emitido por la Oficina de Comunicación Social de esta asociación religiosa, destaca que conviene que busquemos vivir como si todo fuera de nuestro interés y no interesarnos únicamente por nuestra situación personal, sino abrir los ojos para apreciar la realidad en toda su complejidad.
De esta manera, descubrir que juntos podemos ayudarnos de la fe para salir avante de cualquier peligro, problemática o situación adversa que tengamos que enfrentar, refiere el documento signado por el presbítero Juan Beristain de los Santos.
Se destaca que el desarrollo tecnológico que estamos viviendo es real pero efímero y transitorio. Los avances tecnológicos no deben ser cadenas que nos aten únicamente a esta tierra. Levantemos el vuelo hacia lo alto.
“Vivamos en la responsabilidad de cada día, haciendo lo mejor que podamos, pero sin olvidar una verdad fundamental: “No te inquietes cuando alguien se enriquece: cuando muera no se llevará nada” (Sal 49,17-18)”, se añade.
Miremos a la eternidad cumpliendo nuestras responsabilidades personales y reconociendo los principales problemas que nos aquejan, para que juntos encontremos soluciones integrales hasta que México sea una nación solidaria justa y fraterna, se recalca.
“Es necesaria y, hasta conveniente, una mirada trascendente. Consideremos con atención la reflexión y consejo de una carta cristiana que un desconocido autor del siglo II dirigió a un tal Diogneto: “Los cristianos viven cada uno en su propia patria, pero como forasteros; participan en todo como buenos ciudadanos, pero lo soportan todo como huéspedes de paso; toda tierra extraña es su patria y toda patria les es extraña”. Vivamos responsablemente con los pies en esta tierra, pero con el corazón en la Patria Eterna”, se indica por último.

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