Contrapunto

OPINION

 

Víctor Murguía

 

Amigos para gobernar ¿y los resultados? Ahora todo girará en torno a los votos

 

Todos los gobernadores han gobernado con amigos, el asunto está en con cuántos, en qué áreas y la capacidad de estos.

Veamos un caso:

En la etapa final de su gobierno, tras fallar el proyecto de que el sucesor fuera Miguel Ángel Yunes Linares, el gobernador Patricio Chirinos tomó una decisión sorprendente para algunos con relación al PRI, el partido dominante en esa época.

Venía el “destape” del candidato priista para la gubernatura y Chirinos no quería otra sorpresa luego de las múltiples derrotas en las elecciones de alcaldes.

¿Puso entonces de presidente del PRI estatal a un político experto, a alguien muy curtido en esas lides, capaz de capotear en su nombre a los grupos priistas locales? Nooo, colocó a alguien que no sabía de política…pero era su amigo, 100% ligado a él.

Chirinos cuando empezó su campaña a la gubernatura en 1992 tenía 16 años de no hacer política en Veracruz, tras terminar su periodo como diputado federal en 1976. No tenía un grupo político operándole acá ni hizo precampaña. Lo trataban muy pocos veracruzanos y a uno de ellos, ingeniero y su paisano, lo hizo secretario de Comunicaciones y Obras Públicas. Hasta ahí todo normal, un ingeniero a cargo de la obra.

Fueron pocos los amigos llamados por Chirinos para trabajar a su lado. Uno, Guillermo Rivera, no veracruzano y colocado en la Secretaría de Finanzas para controlar lo relativo al dinero. Políticamente le operó Yunes Linares y en el PRI dio juego a personajes como Amadeo Flores Espinosa y Guillermo Zúñiga Martínez, para luego –decidida inicialmente la sucesión- poner a Miguel Ángel Yunes.

Pero diversos grupos locales, varios alentados por Fidel Herrera, se unieron y le cerraron el paso haciéndole perder más de 100 alcaldías, un resultado nunca antes visto para el Revolucionario Institucional. Ahí se cayó el proyecto y Chirinos tuvo que esperar una nueva decisión del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

¿Qué hizo Chirinos con el PRI?, volvemos a preguntar. No colocó a otro experimentado político, no, hizo nombrar ¡al ingeniero Fortunato!, un hombre muy tranquilo y no involucrado en las agitadas aguas de la política.

El gobernador ya no confió en nadie que no fuera un amigo, el cual le respondería al 100% en las decisiones que hubiera que tomar. Ningún riesgo de cisma o división desde el corazón del PRI, nada de que expresaré mi inconformidad por el “destapado”, nada de que no le levantaré la mano. Esa era la misión, no la de hacer política y apoyar en la campaña del candidato, ese traería a su gente.

LOS AMIGOS DE NAHLE Y SUS RESULTADOS

Rocío Nahle también gobierna con amigos, tal vez más del promedio que han tenido otros gobernadores, pero eso no se le cuestiona tanto, lo cuestionable es la capacidad de esos amigos para estar el frente de importantes dependencias y los resultados ofrecidos.

Ahora vuelven a llover las críticas al nombrar a Raquel Bonilla como secretaria de Educación, una de las áreas más sensibles y de importancia del aparato gubernamental. Para empezar tiene en sus manos la conducción de la formación de niños, adolescentes y jóvenes y, para seguir, dar el mejor trato posible y generarles las condiciones adecuadas a quienes trabajan para lograr esa formación, los maestros.

No es un caso, por decir algo, como el de Chirinos, quien ubicó a su amigo Fortunato en la dirigencia del PRI. Si fallaba Fortunato en su encomienda ese sería problema de él y de su jefe, no de los veracruzanos.

En fin, se entiende a qué llega Raquel Bonilla a la Secretaría de Educación de Veracruz: a hacer política, pues de educación no sabe nada.

Dos veces diputada federal –sin destacar-, una temporada de senadora suplente –sin destacar- y con el antecedente de activista en Morena, ese es su currículum. Así que en la SEV estará para hacer política.

No debe perderse de vista que pronto serán las elecciones de diputados: 19 federales, de los cuales la Gobernadora quisiera aportar 19 triunfos, y 30 locales de voto directo, más 20 plurinominales, de los cuales Nahle desearía ganar en los 30 distritos.

Con una titular en la SEV como Claudia Tello lo que se lograba era perder votos entre el magisterio, pues estaba peleada con los principales sindicatos, los maestros la sentían totalmente ajena y al interior de la dependencia todo era pleitos.

Veremos si la nueva secretaria Raquel Bonilla tiene la sensibilidad y la capacidad para mejorar las condiciones negativas que propició Tello.

¿Y la educación? Eso es otra cuestión, para eso estarían los subsecretarios, directores generales, directores y jefes de departamento de los distintos niveles, sistemas y subsistemas.

Tal y como están en la SEV no se puede esperar mucho en resultados positivos.

Buen día

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