El narco se pasea impune en Veracruz

OPINION
Noé Zavaleta
*Desde el piso más alto de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, su titular, el marino retirado, Alfonso Reyes Garcés giro recientemente la instrucción a sus comandantes regionales de todo el estado: “No confrontar al narco”, “ni provocar balaceras”, “mucho menos provocarlo”. Esa tarea -dijo- ante la mirada atónita de los presentes y representantes de los más de 7 mil policías estatales- es de la Federación y de Omar García Harfuch. “Acá, todos tenemos a nuestras familias”.
Golpe de Tecla por Noé Zavaleta
En nueve meses de administración de la gobernadora morenista, Norma Rocío Nahle García la política de seguridad pública en Veracruz será la de la visión estatista francesa del siglo XVIII:”Dejar hacer, dejar pasar… el mundo va solo”.
Y es qué en materia de seguridad, no hay una política, ya no combate frontal a la delincuencia organizada y narcotráfico, sino al menos de contención de daños colaterales. En estos más-meno, 240 días de gobierno, Rocío Nahle y su titular de seguridad, el marino, Alfonso Reyes han mostrado cierto desdén, indiferencia, en el peor de los casos inanición, para entrarle de lleno a los focos rojos que el crimen organizado ha sembrado en diversas regiones de Veracruz, primordialmente en el norte de la entidad.
Mientras este texto se escribe, un civil fue asesinado en Cerro Azul, un ejecutado en Poza Rica; una cruenta balacera en Papantla dejó a dos civiles muertos. Y peor aún, el problema ya es cíclico y sistemático, tanto así, que justo hace dos años, por estas fechas una treintena de cuerpos -desmembrados todos- fueron hallados en dos frigoríficos industriales en colonias populares de Poza Rica. Al estilo del priista, Javier Duarte y para hacer menos escandaloso el macabro hallazgo, el gobierno del morenista, Cuitláhuac García apenas reconocería 18 cuerpos.
En la parte alta del Golfo de México se libra una batalla frontal entre tres organizaciones delincuenciales: Las Fuerzas Especiales del Grupo Sombra; una célula expansiva del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y un grupo afín a “Gente Nueva”, organización criminal adscrita al Cártel de Sinaloa. Hoy fragmentada en el Pacífico Mexicano, pero cuyas actividades ilícitas continúan aceitándose en el resto del país.
Del motín sangriento del penal de Tuxpan (nueve muertos) a la fecha -12 días- han seguido suscitándose hechos colaterales y una estela de muertos que ha dejado más de 30 personas privadas de la vida en estos municipios de Tuxpan, Papantla, Poza Rica, Álamo, Cerro Azul y Cazones.
Y ante esta lucha criminal, desde Xalapa, el encargado de la seguridad de los ocho millones de veracruzanos, Reyes Garces ya soltó a sus cercanos y a sus comandantes qué él -dixit- no se va a meter “en pedos” con la delincuencia. Por la sencilla razón, que su familia y la de sus comandantes regionales viven y transitan en Veracruz.
“Dejar hacer, dejar pasar… que el mundo va solo”, así dicta la regla estatista francesa de hace cuatro siglos. Y en esa misma tesitura, los más de siete mil policías veracruzanos que patrullan desde Panuco hasta Las Choapas han recibido -a través de sus delegados y comandantes la instrucción de no perseguir delincuentes, por no “calentar la plaza”, por no hacer grande -aún más- el baño de sangre y porque sí se ha de combatir al narcotráfico en la entidad, pues esa será tarea de la Federación y del llamado “Super Policía”, Omar García Harfuch.
“Más menos nos dijeron… sí ven malandros pasar, que ni los molesten… el marino retirado no quiere saber de enfrentamientos; ni balaceras públicas, menos a la luz del día el mensaje ya fue girado a la tropa, a los mandos medios”, expone un par de directivos de SSP a este reportero en plática sigilosa.
Añaden, que la delincuencia organizada, tanto CJNG, cómo FEGS cómo “Gente Nueva” han estado “trabajando tan a gusto” con la nueva política policíaca, que, a diferencia de los extitulares, Cuauhtémoc Zúñiga, Hugo Gutiérrez, Jaime Téllez Marie que a cada rato los amenazaban en narco mantas o en lonas, con el marino retirado no ha habido ni un solo mensaje intimidante.
“Los llamados Generadores de Violencia -cómo llama la gobernadora, Rocío Nahle- a los jefes de plaza están, sí me apuras… trabajando a gusto con la actual política gubernamental”, suelta un comandante de SSP.
“No es qué el marino Garces tenga pacto con la delincuencia. Nada de eso, simplemente no los toca. A ninguno. Ni a Sombra, ni a Jalisco Nueva Generación, ni a Gente Nueva, tampoco a Los Piñas o a la gente de Sinaloa que ya entró al sur. Es un secretario cómodo, muy tibio para los cárteles”, exponen.
De mientras, la gobernadora, Norma Rocío Nahle García ha dejado entrever en sus esporádicas conferencias que no quiere meterse Enel tema de seguridad pública, que no es su prioridad, que la pacificación del estado, el Secretario, Alfonso Reyes tendrá que poner una “mano más dura” o en su defecto, tendrá que venir un “operativo limpieza” desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Guardia Nacional.
O en el peor de los casos, continuar cómo estamos. Con los cárteles cobrando piso, traficando drogas, extorsionando empresarios, pidiendo contratos de obra pública en ayuntamientos pequeños de Veracruz y cogobernando con autoridades locales.
X: @zavaleta_noe

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