La luz de la fe trae paz y justicia, y fuerza para cambiar circunstancias adversas: Arquidiócesis de Xalapa
• También es la luz y la unidad para que cada mexicano y veracruzano trabaje personal y socialmente por la paz, y la satisfacción de sus necesidades, dice.
Irineo Pérez Melo.- La luz de la fe en Jesucristo trae paz y justicia, y para poder renovarse y cambiar las circunstancias adversas que les impide vivir comunitariamente la paz y la justicia, aseguró la Arquidiócesis de Xalapa.
En el comunicado dominical emitido por la Oficina de Comunicación Social de esta asociación religiosa, se destaca que la palabra de Jesús es la luz del testimonio de quien trae la verdad liberadora de Dios, para que los que deseen recibirlo puedan renovarse y cambiar las circunstancias adversas que les impiden vivir comunitariamente la paz y la justicia.
En el documento, signado por el presbítero Juan Beristaín de los Santos, se menciona que la palabra de Jesús es una luz y una fuerza para que la persona aumente su esfuerzo para lograr las condiciones necesarias y alcanzar el desarrollo integral de cada ciudadano veracruzano y mexicano.
“La palabra de Jesús es la luz y la unidad para que cada mexicano y veracruzano trabaje personal y socialmente por la paz, la correcta organización de los poderes del Estado Mexicano, un sólido y justo ordenamiento jurídico, la salvaguarda del medio ambiente y por la universal satisfacción de las necesidades de tantos mexicanos y veracruanos que viven de manera inhumana”, se añade.
Y se insiste: “Solo la luz de Jesucristo, el Señor, puede conseguir que cada habitante del pueblo mexicano busque sentirse y vivir como una veradera comunidad, con un destino y una vocación de trascendencia”.
Al hacer alusión al pasaje bíblico del ciego de nacimiento del Evanfelio de San Juan (Jn 9,1-44) no solo narra como un hombre ciego recuperó la vista, sino que presenta a Jesús como una persona que libera al ser humano de la esclavitud del pecado con el poder de Dios.
Por eso, cuando Jesús hable de un Dios que quiere una vida digna para los más desfavorecidos e indefensos es creible por todos. Su palabra no es la de un farsante interesado por su propia cauda. Tampoco es la palabra de lider reliosos piados que bhusca uniamente el bienestar espiritural, sin incidencia en la realidad social.