La Columna de Sarmiento

OPINION

Es tiempo de ayudar
Javier Hernández ejemplo de altruismo
Nos deja un aprendizaje
Necesitamos gente preparada en PC
Sin equipo para rescate acuático

José Sarmiento Morales
Martínez de la Torre, Ver.
La furia de la naturaleza se hizo presente en varios municipios del norte del estado, así como de otras entidades del país, pero las afectaciones más severas se registraron en Poza Rica y en Alamo; sobre todo por la cantidad de víctimas mortales y los daños patrimoniales que dejaron los desbordamiento a de los ríos Cazones y Pantepec respectivamente, así que es tiempo de ayudar, de ser generosos, y la solidaridad de los veracruzanos no se ha hecho esperar, desde el mismo viernes comenzaron a organizarse y a instalar centros de acopio de víveres, ropa y medicinas para hacerlos llegar a los lugares de la tragedia.
Entre los habitantes afectados hay enojo justificado por lo que viven, pero algo importante y qué todos debemos tener en cuenta, es que, ahorita, lejos de aptitudes negativas, de denostar y de tratar de buscar culpables, en lo que tenemos que estar enfocados, todos, sociedad y gobierno, es en hacerle las cosas más fáciles a las familias afectadas, ayudarles a limpiar sus hogares, acercarles agua, alimentos calientes, ropa seca, no se olvide la ropa interior, cobijas, colchonetas, pañales e incluso alimento para perros y gatos, pero también quienes puedan que acudan a dar su apoyo con mano de obra, hay mucho por limpiar y se requiere de muchas manos amigas.

De aquí de los municipios de la región hay varios grupos, institucciones y comercios, así como autoridades municipales, que se han organizado y han recolectado ayuda humanitaria, que ya han hecho llegar a las familias afectadas, pero el que sí puso el ejemplo, que acudió a Poza Rica a trabajar, no sólo a tomarse la foto, es el alcalde misanteco Javier Hernández Candanedo, quien a nombre del pueblo de Misantla, desde el sábado, hizo llegar víveres, llevó una cuadrilla de trabajadores, una retroexcavadora y un camión de volteo para sacar lodo, basura y ayudar a la limpieza de calles y viviendas, eso sí es tener realmente empatía y ganas de ayudar y servir.
Hubo otros actores políticos que sólo fueron por la foto como la diputada local Liud Herrera, que se fue con dos amigas más a realizar turismo de tragedia.

Lo sucedido por las lluvias nos deben dejar un aprendizaje, sobre la importancia de la prevención y de tener bien arraigada una cultura de Protección Civil, que sepamos qué hacer antes, durante y después de la contingencia, una cultura arraigada como la tienen los habitantes de San Rafael, ellos, sin depender de ningún nivel de gobierno, cuando oyen que el río suena, ya saben que es porque agua llueva, así que están pendientes, y cuando consideran que puede venir una avenida extraordinaria de agua, ponen a resguardo sus cosas y saben a dónde acudir para ponerse a salvo, pero además cuentan con autoridades municipales comprometidas, que también se mantienen en estado de alerta y preparan todos los protocolos de protección a la población.

Desde mi, muy particular, punto de vista es necesario que al frente de las direcciones de Protección Civil haya gente preparada, con el perfil adecuado, con sobrada capacidad y liderazgo para responder de manera adecuada ante cualquier contingencia, que no se nombre a operadores políticos, que sólo sirven para mover gente para asistir a mítines o para sacarla a votar, esos de plano no sirven, no tienen el espíritu de servicio, ni la capacidad para enfrentar una adversidad, pero eso sí para el acarreó de gente, para eso sí son buenos.

Algo que también resulta importante, es que en estos municipios de la región como Martínez de la Torre, Nautla, San Rafael y Tlapacoyan, deberían de contar con el equipo para rescate acuático; vivimos en una zona de alto riesgo por inundaciones, y las Unidades de Protección Civil nomás no cuentan ni con cuerdas y menos con una lancha para auxiliar a la población que así lo llega a requerir, por fortuna hay grupos de rescatistas de empresas de descensos de rápidos, que brindan el apoyo cuando así se necesita, porque en Protección Civil, de plano, hay quienes no saben ni nadar, y eso es realmente grave; es más, ni el 87 Batallon de Infantería, con todo y su Plan DNIII y su alberca en el cuartel, cuenta con equipo de salvamento acuático, así que hay que poner las barbas a remojar luego de la catástrofe ocurrida.

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