Sin tacto

OPINION

 

 

Mujeres naranjas

 

Por Sergio González Levet

 

Movimiento Ciudadano tiene otra fortaleza que lo eleva por encima de los otros partidos: sus mujeres: valientes, capaces, preparadas, honestas y honorables… pero sus mujeres también organizadas como manda Dios (aunque los de izquierda insistan en que no existe).

Por ejemplo, en Veracruz:

Hace unos días, el sábado 3 de octubre para mayor precisión, con la anfitrionía de Bibiana Báez, la diligente y sorpresiva alcaldesa de Puente Nacional, el sector femenil del partido se reunió en una enseñada de músculo estrogénico, para mostrar a los propios y a los extraños su fuerza dentro del movimiento y su capacidad de reunión de personas y de ideas con el fin de sustanciar la presencia de su género, que es indispensable en cualquier actividad humana, la política sobre todo.

En el centro de ese día de las mujeres naranjas refulgió Elena Córdova Molina, la valiente diputada, bujía de la presencia indubitable de los naranjas en la Legislatura veracruzana (de Adrián -el traidor, el abjurador, el vendido- mejor ni hablamos) para defender las causas más justas del pueblo jarocho, ése que no le pertenece a la 4T por más que se lo quieran arrogar, al grado de que la presidenta Sheinbaum y otros similares lo consideran de su propiedad particular y exclusiva.

La diputada nativa de Alto Lucero funge como la Coordinadora Estatal de Mujeres en Movimiento, el sector femenil del movimiento naranja (na na na naná). Pero es asimismo el gozne que congrega la voluntad y el compromiso de las militantes, que con su presencia y su trabajo le dan forma definitiva al partido y participan activamente en su crecimiento y su consolidación.

Al histórico Hotel Puente Nacional y a sus jardines genuinos y esplendorosos en donde se celebró el evento aquel sábado fueron llegando féminas de todos los rincones de Veracruz: caras bravías del sur profundo, rostros graves y seguros de las zonas indígenas, semblantes rubicundos de las zonas altas y frías, miradas cautivadoras de la capital, imágenes altivas cultivadas en las playas frente al mar, ojos picarescos de las regiones calurosas.

Y ya juntas, vieron que era bueno que ahora estuvieran organizadas las secretarías del comité estatal, las delegaciones distritales y municipales, y ahí mismo pensaron que aun era mejor que son el único conglomerado del fortísimo sexo débil (jajá) que tiene una presencia fuerte y orgánica en un partido político.

Porque en el PRI el sector femenil boquea ahogado en su caída al abismo -por más respiración de boca a boca que le trata de dar Dalia Pérez-; porque el PAN nunca pudo remontar sus convicciones antediluvianas sobre el papel que debería tener la mujer en la historia de la humanidad; porque en Morena las compañeras son utilizadas como carne de cañón aunque les den cargos de peso que nunca pueden ejercer plenamente… porque el machismo todavía sienta sus reales en la política a la vieja usanza, que nomás no termina de desaparecer.

Luis Carbonell muestra una vez más que es el mejor líder en la entidad, y ahora se ha comido a sus ¿iguales? de los otros partidos al presentar un conglomerado de mujeres organizado, activo, actuante.

Y otra vez, ante esa carrera ganada, a los otros únicamente les da envidia… y grima.

 

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