Sin tacto
Sarampión: cómo protegerse
Por Sergio González Levet
Ya sabemos que las autoridades de la 4T son muy dadas a minimizar los problemas y los peligros que puede enfrentar la población. No sé, es una especie de desalineación con la realidad que traen metida en su ADN de chairos.
Por eso, la información oficial sobre el sarampión tenderá a decir que no hay peligro de brotes en el futuro inmediato, aunque la realidad científica y la caída del Programa Nacional de Vacunación a partir de 2019 indican que el peligro puede ser mayúsculo.
Ante el desenfado del Gobierno, queda a la población abierta buscar por sus propios medios la forma de protegerse ante el embate del sarampión, que en unos años estará azotando a muchos niños inermes que ya no recibieron las dos aplicaciones de la vacuna SRP (triple viral: sarampión, rubéola y parotiditis) -la que garantiza un 97% de efectividad para revenir el contagio- y ni siquiera una sola dosis de la vacuna SR (doble viral: sarampión y rubéola).
Las vacunas aplicadas antes de 1968 utilizaban en ocasiones versiones de virus inactivados que no generaban una inmunidad duradera. Después del 68, se usó una versión de virus atenuado vivo, que es la que da una protección a largo plazo.
Se recomienda aplicarse un refuerzo o hacerse una revisión en los siguientes casos:
-Si sólo se recibió una sola dosis de vacuna en la infancia.
-Si se va a viajar a zonas con brotes activos de sarampión.
-Si se trabaja en el sector Salud.
-Si no se cuenta con la Cartilla Nacional de Vacunación o no se tiene seguridad sobre el esquema aplicado.
Si hay duda, un médico puede solicitar una prueba de sangre de anticuerpos (IgG para sarampión) para confirmar si se conserva la inmunidad o si se necesita una dosis de refuerzo.
Para los adultos mayores de 65 años hay una buena noticia: casi por regla todos están inmunizados, ya sea porque fueron vacunados debidamente, porque padecieron sarampión en la infancia o porque su organismo aprendió a combatir el virus.
“Exposición natural previa: quienes nacieron antes de 1970 vivieron en una época en la que el virus del sarampión era extremadamente común y circulaba de forma masiva. La inmensa mayoría contrajo la enfermedad de forma natural durante la infancia, lo que otorga una protección de por vida muy sólida”.
El Gobierno actual utiliza solamente la vacuna doble SR (sarampión y rubéola) y la está tratando de aplicar en los grupos prioritarios, pero la cobertura ha tenido muchos problemas por la falta de un esquema consistente de distribución de vacunas y un programa de difusión que llegue a todos los ciudadanos.
Si considera que usted o si alguien de su familia está en riesgo, y tiene modo, trate de conseguir la vacuna triple SRP fuera del sector público. Cuesta de mil a 1,500 pesos y se puede conseguir en clínicas especializadas en inmunización, en consultorios pediátricos, con algunos médicos de cabecera y en áreas de vacunación de hospitales privados, en donde aplican la vacuna bajo pedido o con una cita previa.