Sin tacto
El sarampión de izquierda
Por Sergio González Levet
En 2016, en plena época en que los reaccionarios prianistas gobernaban el país, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a México como un país libre de sarampión. Gracias al exitoso Programa Nacional de Vacunación (PNV), desarrollado por los conservadores y reaccionarios gobiernos del PRI a partir de los años 70, la nación había conseguido la interrupción de la transmisión inmunitaria de ese virus y de otros muchos más.
En realidad, el PNV de los corruptos priistas recibió innumerables premios y reconocimientos de la comunidad mundial por sus esquemas de vacunación universal, que mantuvieron a raya las más letales enfermedades infecciosas. Por ejemplo, en 1994 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS reconocieron la erradicación de la poliomielitis. El último caso documentado de esta enfermedad en el país había ocurrido en 1990.
En 2006 y 2007 la OMS y la OPS destacaron internacionalmente a México como país pionero, porque fue una de las “primeras naciones en desarrollo en incluir vacunas complejas de forma masiva y gratuita en su esquema público, como la vacuna contra el rotavirus y la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en niñas escolares”.
De 2000 a 2010, los programas federales de salud impuestos por los derechistas rojos y azules fueron reconocidos mundialmente como Pioneros en Nuevas Vacunas.
En 2014, La OPS declaró a la “Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) como Autoridad Reguladora Nacional de Referencia Regional para Medicamentos y Vacunas”, y la OMS reconoció a nuestro organismo de vigilancia sanitaria como “Autoridad Reguladora Funcional en materia de Vacunas”.
En 2015, los gobiernos derechistas del PRI y del PAN fueron galardonados por haber eliminado la rubéola y el síndrome de rubéola congénita
Y durante los gobiernos antipopulares de México de 1974 a 2018, nuestro país fue calificado de forma continua como referente regional por las “Campañas Nacionales de Salud y la Semana Nacional de Vacunación, por sus esquemas gratuitos, coberturas altas en comunidades rurales y la efectividad técnica de sus Semanas Nacionales de Salud”.
Sin embargo, el Gobierno progresista y transformador del presidente Andrés Manuel López Obrador, honesto a cabalidad, que no dijo nunca una mentira, pegado siempre a los intereses del pueblo, decidió acabar el Programa Nacional de Vacunación, y prácticamente todos los programas de salud, con el fin de convertir el sistema de prevención y atención de enfermedades en uno mejor que el de Dinamarca.
Probablemente el sarampión y otras enfermedades similares son considerados por el patriarca como virus de izquierda y por eso son tan bien tratados por la Cuarta Transformación, al grado de que ya regresaron para enfermar y matar a más mexicanas y mexicanos.