Con Cuba o con el Carnicero Yanqui.

OPINION

Por Inocencio Yáñez Vicencio.
Por lo visto cada vez está más claro que ser plural no necesariamente significa ser pluralista.
Muchos aceptan la diversidad a condición de partir de ella para pretender la unipolaridad. Su razón de ser es combatir lo diferente para hacer poco a poco análogos. Yo no puedo compartir está visión simplemente porque es negar la política, es aniquilarla, ya que la política surge por la diversidad, justamente para buscar encauzar las diferencias. De ahí la acertada crítica de Carl J. Friedrich, al pacto en lo fundamental como sustento de la nación, válido para el frentismo, pero respecto a la nación debe haber una coordinación de las diferencias.
La uniformidad no es solo una tentación de los autócratas, los marxistas que sostienen que la política termina con la desaparición de las clases sociales y la lucha de clases, con el paso de la administración de las personas a la administración de las cosas, también el gran artífice liberal de la Revolución francesa, Emmanuel Sieyes, estaba convencido y luchó porque El Tercer Estado, es decir, la clase burguesa, sepulturera de la nobleza feudal, pasara de no ser nada a » ser todo». Por algo abolió en 1791 a los cuerpos intermedios y era contrario a la existencia de los partidos. En nuestro país, el liberal Guillermo Prieto, escribió que los partidos dividen lo que por naturaleza está unido, cuando hoy sabemos que la pluralidad partidista únicamente expresa la diversidad social, son expresión de la pluralidad social.
Fascismo y anticomunismo van de la mano. Quién no recuerda que al terminar la Segunda Guerra Mundial, escenario de la Victoria de las fuerzas comunistas contra las hordas de Adolfo Hitler, no sólo se emprendió una profunda para presentar a los ejércitos bajo el mando de los Estados Unidos como los triunfadores sino que los gringos desataron una cacería contra todo lo que oliera a Pro Ruso, que se conoció como macartysmo. Recuerdo que no hace mucho todavía los formatos de visa para cruzar la frontera norte, pedía que se abstuviera cualquier persona de entrar al vecino país, si militaba en un partido comunista o profesara el marxismo.
Napoleón no únicamente fue un victorioso militar, fue un visionario que mucho antes que Marx , sabía que un régimen aislado no puede triunfar. Es por eso que no se confirmó con derribar la monarquía absolutista de su nación y se lanzó contra las monarquías absolutas que lo rodeaban. También supo del valor que tiene estar cerca de los juristas ( Sieyes, Constant..) y de los intelectuales, a los que no quería ver en los escritorios.
Pocas naciones han sufrido las consecuencias de un aislamiento y bloqueo como cuba. Marx nunca estuvo de acuerdo ni con la edificación del socialismo en un sólo país ni con que no se dejaran desarrollar las fuerzas productivas hasta que no cupieran en la camisa de fuerza que representan las relaciones sociales de producción que le corresponen para que se hagan presente las contradicciones inherentes y se abra el proceso de revolución.
Es cierto que es muy grave y pernicioso ver al marxismo de manera dogmática, pero tampoco puede abandonarse su método para tomarlo como mera propaganda.
La encrucijada de Cuba ha servido para que quien hoy ha llegado a la Presidencia de México, revestido de izquierda se tiña de rojo y pueda aparecer de manera consecuente ante los grupos radicales que lo secundan, mientras se llena los bolsillos y reconforma el andamiaje Institucional para no rendir cuentas y pueda evadir ser llevado a tribunales independientes. Los moches que hoy llama AMLO, aportaciones, no lo hace para ayudar a Cuba, lo hace para ayudarse él, para aparecer como un revolucionario, cuando la verdad es que AMLO, es el más grande saqueador de la nación. Un marxista no lo es por repartir el gasto. Un marxista busca repartir la riqueza. Un marxista no fomenta la ociosidad. Un marxista fomenta el trabajo. Claudia dice que no negocia. El Estado de Bienestar es negociación con sindicatos y agrupaciones autónomas. Mientras Morena y sus comparsas viven de anestesiar al pueblo con sus dádivas, Habermas, siempre denunció esas limosnas porque adormecen a las masas.
En la historia de México, nadie le ha hecho tanto daño a la clase trabajadora como Morena, porque , con su corrupción, alianza con el narco y la construcción de un poder unipersonal, ha desacreditado la lucha emancipadora de los sectores desposeidos.
Esta situación delimática que vive Cuba, también ha servido para que salgan de su madriguera y sin ningún rubor, entre Cuba y el carnicero Yanqui, se decanten por el depredador de palestinos e iraníes, todos esos que hasta hace poco presumían de su hermandad latinoamericana. No , no se trata de que estén de acuerdo con él regimen cubano, no, de lo que se trata es que con la misma desfachatez que hoy piden que Trump, acabe con la autocracia de la Isla, mañana, bajo el pretexto de que Trump, liquide a los cárteles de la droga, derroque a los morenistas, trabajo que es de los mexicanos y que nadie más debe hacer.
A las sanguijuelas que hoy piden que Trump, acabe con el régimen cubano, les digo: si mañana alguien quisiera desterrarlos, sería el primero en oponerme, porque en México cabemos todos.
Aquí cabemos liberales , conservadores, marxistas…y todos tienen derecho a soñar con un nuevo orden. Con todo, todavía podemos escuchar que alguien se atreva a rendir homenaje a Dante o a Duarte, protagonistas de los mayores escándalos de corrupción en Veracruz, me parecen afirmaciones nauseabundas, pero tienen derecho a halagar a sus capos y hay que defender ese derecho mientras podemos.
Decía Jorge Plejanov, que los grandes momentos sirven para definirnos. Cuba, hoy nos define: con Cuba o con el Carnicero. No nos sorprendamos que los anticomunistas nos quieran convencer que ellos escogen entre el pueblo y la dictadura. Sólo les pregunto: en verdad creen que a Trump,le importa el pueblo, cuando hace horas dijo que disfrutaba matando iraníes. Se necesita padecer un desorden mental para secundar al Carnicero.

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