Sin tacto
El therián moreno
Por Sergio González Levet
Chucho Uribe Esquivel llegó ayer en la mañana a La Parroquia de Xalapa y declaró a los reporteros que ahí se congregan que a tomó la decisión de dejar las filas de Movimiento Ciudadano, a 64 días de que tomó posesión como Presidente Municipal de Las Choapas, y se sumará al partido Morena. Se convirtió así en un therián moreno, porque llegó vestido de chapulín.
“Desde diciembre estuvimos tocando puertas y hoy se abren. Venimos a sumarnos al llamado que nos hacen de Morena porque creemos que esto puede traer más beneficios para Las Choapas”, declaró sin ningún rubor por el salto que dio como trapecista electoral.
Esta nueva defección de un alcalde hacia el partido oficial, es resultado de la obsesión taimada del Gobierno nahlista y de su dirigencia estatal por cachar personajes de la oposición y hasta de los partidos aliados, con el fin de mejorar cuando menos un poco las desastradas cifras electorales que tuvieron en la elección municipal de junio del año pasado, después de la bailada que les pegó Luis Carbonell de la Hoz desde a dirigencia estatal naranja.
Movimiento Ciudadano se queda así con 38 de los 41 munícipes que ganaron en las elecciones, porque le fueron arrebatados también los triunfos en Poza Rica y Papantla.
Los adalides de la Cuarta Transformación en Veracruz consideran que con la inclusión de autoridades de otros partidos por la vía de la compra de conciencias o de la amenaza podrán engañar a la presidenta Claudia Sheinbaum y a quienes junto con ella dirigen Morena en el país, y cambiar la impresión que tienen de que en el proceso electoral del año pasado se hicieron muy mal las cosas en Veracruz y por eso hubo tal debacle numérica, cuando perdieron más de un millón de votos respecto a la elección gubernamental de 2024 y apenas consiguieron ganar solos en 11 municipios de las 212 que tiene la entidad.
Cabe aquí preguntar en dónde queda un elemento que cada día se difumina más en el ejercicio del poder en México: la ética.
Y es así porque en primer lugar surge la pregunta de cuáles son los argumentos del partido oficial para aceptar en sus filas a un presidente municipal que fue acusado por la entonces candidata guinda a la gubernatura de ser un pillo de siete suelas y de estar coludido con el crimen organizado.
O cuál es la razón por la que este Chucho abandonó a los electores que votaron por un candidato que basó su oferta electoral en el proyecto político de Movimiento Ciudadano presentado claramente ante el OPLE, como la marca la ley del ramo.
El Chucho dice que no traicionó a nadie porque él ganó sin el auxilio del partido naranja, solamente con su registro. Ante la pregunta de los chicos de la prensa respondió con un razonamiento poco demostrable y una pésima prosodia: “La gente creyó en el proyecto de Chucho Uribe; humildemente lo digo, ganamos por el partido que nos pongan”.
La pregunta sigue en el aire: ¿cómo es posible que un candidato que llegó al poder sustentado en los principios y colores de un partido se pueda cambiar de bando sin que los ciudadanos que votaron por él puedan evitarlo.
Vamos a ver hacia dónde salta este Chucho cuando caiga Morena, lo que tarde o temprano va a suceder.